

¿Por qué la Inteligencia Artificial no sustituye al alma humana?
Este ensayo examina el desafío ético y antropológico de la Inteligencia Artificial a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia y la encíclica Magnifica Humanitas. Advierte cómo el paradigma tecnocrático reduce a la persona a datos y expande la "cultura del descarte". Frente a la soberbia autosuficiente de la Torre de Babel, propone la Jerusalén Celestial y una llamada al laico a habitar la era digital mediante el silencio contemplativo y el discernimiento ético.
José Arturo Amador Méndez
hace 10 minutos






